La casa lobo: Entre la pesadilla y el cuento de hadas

Póster promocional de la película chilena “La casa lobo” (2018), bajo la dirección de Joaquín Cociña y Cristóbal León.

El empapelado de las paredes se desintegra para dar a luz a un rostro, las ventanas se convierten en ojos, los ojos se hacen negros y lloran agua oscura, del suelo crecen árboles retorcidos y un bosque tupido se bifurca en la cocina, se oyen ruidos de insectos merodeando, a los cerdos les salen extremidades humanas y a los humanos voces de lobos.

En La casa lobo (2018) todo tiende a la transformación, de pasar a un escenario a otro. Los elementos, en esencia, no son lo que dicen ser: un florero es un pájaro; un pájaro es un reloj; una persona es un animal. Estamos frente a una cinta que en primera instancia, propone un ruptura frente al realismo, para explorar las posibilidades inconscientes de las pesadillas y los terrores infantiles, a través de un bellísimo trabajo de stop motion -es decir, técnica de animación a través de fotografías que al unirlas, generan un efecto de movimiento- que hace surgir en nuestras mentes imágenes oníricas y sugestivas.

Esta singular animación, con textos en español y alemán, co-escrita a cuatro manos entre Alejandra Moffat, Joaquín Cociña y Cristóbal León, se estrenó el 22 de febrero de 2018 en el marco del Festival Internacional de Cine de Berlín, en donde obtuvo el Premio Caligari, así como una mención del jurado en el festival Annecy de cine animado, entre otros reconocimientos internacionales.

En un juego de ficción, la película se plantea a sí misma como un documento o archivo real, encontrado en las inmediaciones rurales de una comunidad aislada de inmigrantes alemanes al sur de Chile y restaurado por Cociña y León. Según el prólogo de la cinta (de tono populista y pedagógico), esta comunidad es reconocida por su producción de deliciosa -casi mágica -miel de abeja y porque constituye un pueblo auto-regulado por sus propios habitantes, quienes han decidido vivir entre la naturaleza semi salvaje, alejados de las tentaciones del mundo exterior y dedicados a la enseñanza del canto. Su lema es: “Ayudar a ser feliz”.

Este material restaurado del que habla el inicio de la película, será todo el relato animado que se perfila, en un principio, como un cuento de hadas infantil, que relata la historia de una chica llamada María, quien se escapa junto a dos cerditos de la comunidad de alemanes, hacia una cabaña en las profundidades del bosque, para refugiarse de los castigos que le impondrían por su desobediencia.

En cuanto María (cuya voz es la de Amalia Kassai) y sus cerditos se acomodan al interior de la casa, el acecho de un lobo (con la voz de Rainer Krause) comienza a distorsionar los rincones de la cabaña, como si ésta fuera capaz de materializar las emociones de horror y espanto que sienten sus habitantes. Es así como se desarrolla una sucesión de hechos surrealistas, que por debajo de toda una iconografía perteneciente al terreno de los cuentos fantásticos (que recuerdan a la estética del expresionismo alemán), ocultan una historia de abusos y sectas coercitivas.

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En la historia de las vanguardias artísticas, se denomina expresionismo a la corriente estética que alcanza su mayor auge en Alemania entre los años 20’s y 30’s del siglo XX. Esta corriente se caracterizó por darle luz al lado visceral de las emociones humanas, colocando preocupaciones en torno a los estados de consciencia colectiva e individual, motivado por el miedo infundado por las crisis sociales que atravesaba Europa. El olor a violencia y guerra, desde luego, también fueron punto de partida.

Del expresionismo alemán aparecieron obras cinematográficas y pictóricas todavía recordadas por ese tono angustiante y sobrenatural (o mejor dicho, sobre-emocional), tales como El Gabinete del doctor Caligari (1920) o Las manos de Orlac (1924), del director Robert Wiene o la obra visual de artistas como Edvard Munch o Egon Shiele.

Consciente o inconscientemente, La casa lobo retoma elementos del expresionismo y los actualiza en una producción artesanal, engendrada por detalles que recuerdan a esos paisajes mentales retorcidos, claustrofóbicos y peligrosos que dicho movimiento buscaba evocar.

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El diseño de producción estuvo a cargo de Catalina Vergara y Niles Atallah. Según lo confirma una nota de El país, la realización de esta película tuvo una duración de cuatro años, ya que el set de grabación, que fue toda una construcción escénica a tamaño real (no miniaturas ni maquetas), tuvo que moverse en distintos museos y galerías de Chile, México, Argentina y Hamburgo.

Los directores comentan que el proceso de creación fue a ojos vista, o sea que en las salas de exhibición en las que montaron el taller de trabajo, filmaron la cinta mientras los visitantes de los museos observaban el proceso.

Pero en fin, ¿qué es aquello que ocultan los símbolos de La casa lobo?, ¿a qué historia o pesadilla remiten sus imágenes desafiantes y retorcidas?

En numerosas entrevistas, Cociña y León han comentado que entre toda la fantasmagoría expuesta en la cinta, existe una historia verídica, trágica y oculta dentro de los relatos nacionales de Chile.

La casa lobo está basada en los acontecimientos que tuvieron lugar en lo que ahora se conoce como Villa Baviera, pero antes, durante las últimas décadas del siglo XX, en los tiempos de la dictadura de Pinochet, este sitio se llamó Colonia Dignidad, el cual fue un asentamiento alemán ubicado en la Provincia de Linares, fundado en 1961 por el nazi y luterano Paul Schäfer, quien en su momento fue miembro de las Juventudes Hitlerianas de la Alemania del Tercer Reich.

Este sitio significó un refugio para muchos nazis que escapaban de la justicia internacional después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero también, según investigaciones de Amnistía Internacional y la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, entrado el periodo dictatorial de Pinochet, fue tanto un centro de tortura utilizado por la Dirección de Inteligencia Nacional, como un espacio en el que deliberadamente se practicaba pedofilia y esclavitud de menores de edad.

Shäfer, de cierta forma fundó ahí su pequeña dictadura camuflada de secta protestante. De hecho, durante la década de los 90’s se hicieron públicas diversas denuncias en contra de Paul, en el que se le acusó de haber permitido homicidios y violaciones a menores. Tras las denuncias Schäfer escapó de la Colonia, hasta que en 2005 fue capturado en Argentina y extraditado para su correspondiente juicio, en el que se le encontró culpable de haber abusado (sólo en Chile) a 25 niñ@s.

A grandes rasgos La casa lobo es una recreación del laberinto psicológico e inconsciente de aquellos niños que vivieron entre nazis, torturadores y violadores que alcanzaron a construir un paraíso terrenal, escondido entre las montañas de Sudamérica, donde la ley de Dios es tan cuestionable como la del hombre. Un lugar donde el silencio estaba repleto de gritos.

Póster promocional alternativo del film.

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