Atardecer: Melancolía y renacimiento

Los músicos salvadoreños Ricardo Bendek y Rodrigo Bonilla, unieron guitarras y memoria personal, para componer la canción Atardecer, que hoy se puede escuchar en diversas plataformas de música en línea.

Fotografía oficial de Bryan Portillo, utilizada para la portada del single. A la izquierda Rodrigo Bonilla y a la derecha Ricardo Bendek.

Canción Atardecer.

El 28 de febrero de 2020 sucedieron dos acontecimientos para recordar: Unas elecciones políticas cuyo resultado ha sido polémico e incierto (la mayoría de diputaciones son adjudicadas a un solo partido político que ahora cuenta con el poder prácticamente total de la Asamblea) y la publicación de una canción que habla del retorno a esos lugares donde hemos sido felices.

Ricardo Bendek (quien publicó su primer álbum, Refugio, en 2018) y Rodrigo Bonilla (quien cuenta con un repertorio de música y experimentos en la plataforma Sound Cloud) son amigos desde que cursaban el noveno grado. Fue ahí cuando empezó la creación de esta pieza.

Años después, ya a mediados del 2018, estos chicos ahora convertidos en jóvenes músicos, decidieron retomar esos antiguos acordes con los que experimentaron sus lecciones de cuerdas, mientras literalmente veían el atardece. Así optaron por afinar una composición que suena a nostalgia, pero que de cierta forma, reclama sobre los deseos y patrimonios de la juventud salvadoreña (una que sin saberlo, anhela valores a veces desplazados por los contextos conflictivos que nos rodea): la paz, el amor, la unión, el viaje espiritual.

Es probable que esta canción, que ahora se puede escuchar en streaming: YouTube, Spotify, Deezer; se integre a un futuro EP que los músicos están cocinando.

La mezcla de Atardecer estuvo bajo la dirección del estudio independiente de grabación Refugio, que es auspicio de Ricardo Bendek, quien también fue el sintetizador, guitarra eléctrica y canto. Rodrigo Bonilla se encargó de la guitarra acústica, el bajo y la segunda voz. La batería estuvo a cargo de Josué Rodriguez, mientras que los últimos arreglos de producción (Masterización), estuvieron a cargo del argentino Carli Beguerie.

Los músicos invitan a que, quienes lo deseen, puedan grabar sus atardeceres y postearlos en una historia de Instagram para etiquetarlos con la canción.

Si bien atardecer implica la muerte del día, también significa el renacimiento de uno nuevo. Uno que desde lo más profundo se desea como mejor.

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