
Los premios cinematográficos que otorga la academia de Hollywood, concretamente, el premio Oscar, siempre ha sido objeto de discusión, y no sólo en el gremio del cine, sino también fuera de él, desde la prensa hasta las audiencias mismas.
Esta discusión, casi siempre atiende al por qué ciertas cintas quedan fuera de la competencia, o por qué otras sí entran.
El 9 de febrero, el sitio oficial de los premios, anunció el listado de las películas que sí competirán para la preciada estatuilla. Meses antes, Centroamérica estuvo en el ojo público, debido a las competiciones para las nominaciones de la 93ª entrega de los premios de la academia. Dos cintas, un largometraje de ficción, La llorona, del guatemalteco Jayro Bustamante y el documental Imperdonable, de la salvadoreña Marlén Viñayo, figuraban como las grandes revelaciones latinoamericanas.
La primera logró aprobar su nominación, en la categoría de Mejor película internacional, pero Imperdonable, lastimosamente, no logró entrar a las nominaciones finales.
Esta última, en particular, tuvo una resonancia importante, después del debut como documentalista de su directora, con el largometraje Cachada: The opportunity (2019), el cual se estrenó en el festival de cine South by Southwest (SXSW) de Austin, Texas, y cuyo contenido es la narración de cómo se formó el grupo de teatro La cachada, un equipo formado no por actrices, sino vendedoras ambulantes del sector informal.
Imperdonable (2020) es un medio metraje documental de 35 minutos. Tuvo su estreno el 28 de mayo en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Ganó el premio a Mejor Corto Documental en el Hot Docs y en el Festival Internacional de Cine de Ámsterdam.
Su argumento se centra en la historia de Giovanni, un recluso de la penitenciaría de San Francisco Gotera, en Morazán, que es expandillero y abiertamente homosexual. Esta mirada, muy alejada de las convenciones, muestra las enormes y complejas contradicciones que pueden existir en un ser humano.
Hasta el momento, todavía se desconocen cuáles son exactamente los criterios que una cinta debe tener para ganar el mérito de competir en los premios Oscar.
A propósito de ello, en el año 2020, el Premio a Mejor Largometraje Documental generó controversias. Ganó American Factory (2019), frente a propuestas contextualmente mucho más arriesgadas y originales, como fueron For Sama (2019) o Honeyland (2019).
Si bien un premio o nominación, no son un termómetro de calidad que tiene la última palabra sobre las propuestas cinematográficas, es siempre preciso preguntarse, cuáles son las razones para tomar decisiones en torno a visibilizar más a una cinta que a otra. ¿Hay filtros de corrección política?, ¿gremios interesados en agendas mediáticas?, lo más seguro es que sí.
La moraleja es simple: no dejar de interesarnos por propuestas artísticas sólo porque estuvieron o no en festivales, nominaciones o premiaciones. Recordemos que, no todos los que ahora conocemos como clásicos, tuvieron el reconocimiento que a lo mejor se lo otorgamos en el presente.